El mundo necesita una nueva propuesta para tratar el problema de las drogas ilícitas. La principal respuesta internacional a los daños sociales y a la salud que causa el consumo de droga, ha implicado una “guerra a las drogas” global dirigida a reducir la disponibilidad y consumo de drogas ilícitas aplicando la ley.
3. La política de hoy: un fracaso probado
En junio 1998, la Asamblea General de la ONU organizó una Sesión Especial sobre drogas ilícitas bajo el eslogan “Un mundo libre de drogas – Podemos conseguirlo”. La sesión estableció estrategias internacionales de control de drogas y metas de aplicación de la ley para la siguiente década, en la que se esperó que, el mundo estaría “libre de drogas”.
Sin embargo, hoy es claro que la aplicación de la ley antidroga no logró los propósitos deseados. De hecho, las drogas ilícitas siguen siendo fácilmente accesibles en todo el mundo, y en las tres décadas anteriores hemos visto los precios de las drogas en baja continua, mientras que su pureza sigue en aumento. Además, el exceso de confianza en la aplicación de la ley antidroga resultó en consecuencias sociales y de salud abrumadoramente negativas. Esto incluye el enriquecimiento del crimen organizado y la violencia que conlleva; propagación de VIH entre quienes se inyectan drogas, así como otros devastadores estragos, según se indica en la Declaración de Viena.
El efecto negativo de los esfuerzos para controlar la droga en Estados Unidos, llevó a una resolución unánime en la Conferencia Anual de Alcaldes de Estados Unidos en 2007, que declaró que la Guerra a las Drogas fue un fracaso. La resolución pidió una “nueva línea de partida” en la política de drogas, y exigió una propuesta de salud pública centrada en reducir las consecuencias negativas asociadas con el abuso de drogas, asegurando al mismo tiempo, que las políticas no agraven, ni creen nuevos problemas sociales propios.
4. La necesidad de cambio
Es clara la necesidad de propuestas de salud pública basadas en evidencia, pero igual, la aplicación de la ley sigue siendo la política dominante a expensas de otras, incluyendo intervenciones de salud pública, que han demostrado ser efectivas. Por ejemplo, la terapia de mantenimiento con metadona sigue siendo ilegal en Rusia y otras partes del mundo donde el VIH se propaga rápidamente entre consumidores de heroína. Esta prohibición persiste a pesar del hecho que la metadona está en la lista de Medicamentos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud, y es reconocida como uno de los tratamientos más efectivos, para la adicción de heroína.
Este status quo no se puede tolerar más: la política para drogas ilícitas debe basarse en evidencia científica, para proteger y mejorar la salud y el bienestar de individuos y comunidades alrededor del mundo.
5. Preste su nombre
Al firmar la Declaración de Viena, usted agregará su nombre al de aquellos que ya pidieron la implementación de políticas basadas en evidencia que mejoren significativamente la salud y la seguridad de la comunidad reduciendo el daño de la droga en todo el mundo.
6. Qué más puede hacer usted
Haga correr la voz y apoye a las organizaciones que están haciendo este importante trabajo, haga clic aquí.; Si usted es un científico, académico o profesional de la salud con un doctorado o doctor en medicina, a quién le gustaría pronunciarse por la necesidad de políticas basadas en evidencia, por favor haga clic aquí.